El arte de amargarse la vida

 

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  • Autor: Paul Watzlawick.
  • Género: ensayo.
  • Temas: humor, autoayuda.

 

Paul Watzlawick fue un psicólogo y teórico austríaco, considerado uno de los principales autores de la Teoría de la comunicación humana y del Constructivismo radical. Con esta obra, Watzlawick nos demuestra cómo nos creamos escenarios para auto boicotearnos, durante el camino que nos lleva a la «felicidad».

Amargarse la vida es muy fácil. Pero muchos nos convertimos artistas, ya que a diario practicamos tareas y acciones que nos conllevan a la infelicidad. Creamos de la desdicha un verdadero arte.

El autor nos plantea, cómo podemos tener todo lo que hemos soñado ꟷo si colmamos a alguien de todos los bienes que deseaꟷ y a pesar de esto siempre le hallaremos un «pero» a la situación. Ya que la mayoría considera que no hay nada más difícil de soportar que una serie de días buenos. Quizás, esto se debe a que somos incapaces de tolerar la tranquilidad y la monotonía; preferimos complicarnos la existencia y creernos inmerecedores de la dicha que nos ha tocado. En pocas palabras, somos seres de naturaleza masoquista. Por otro lado, muchos desconocemos el verdadero significado de «felicidad». Corremos tras ella durante toda nuestra vida, pero somos incapaces de definir este concepto y mucho menos de notar a dicho estado, cuando nos ha llegado.

Para iniciar a labrar nuestro camino hacia la infelicidad, tenemos que ser fieles a nosotros mismos; esto implica rechazar las recomendaciones que nos hacemos. Así viviremos en un estado constante de contradicción. Luego, tenemos que añorar nuestro pasado: desear volver a nuestros días de juventud o a las épocas de abundancia. Con la añoranza, omitiremos lo malo que vivimos en el pasado y solo recordaremos lo que nos conviene. Así nuestro presente resultará fatídico.  Otra forma de autotortura es idealizar toda relación amorosa pasada y también culpar al pasado por las dichas que añoramos y no tenemos en el presente.

Otras formas de autotortura que practicamos, son nuestra obstinación y la evitación a la evolución. Cuando un problema se nos presenta nos negamos a ver que existen más de una solución o tratamos de aferrarnos a una solución que en el pasado nos surgió efecto, pero que en el problema actual, resulta imposible de aplicar. Ya que nuestro problema no se resolverá, nos autoculpamos por no esforzarnos lo suficiente.

Con respecto a nuestras relaciones con los demás, ¡también buscamos motivos para fastidiarlas! Somos expertos en crear escenarios imaginarios, donde nuestro prójimo nos envidia ꟷsituación que puede no ser ciertaꟷ o nos odia. Este tipo de autosugestión también nos juega malas pasadas y contribuye a nuestra infelicidad, cuando imaginamos o magnificamos padecimientos médicos que quizás no tenemos. O cuando llevamos al límite a alguien, ya que asumimos que dicha persona se encuentra molesta con nosotros.

La autosugestión es uno de los factores principales que contribuyen a nuestra infelicidad; ya que gracias a ella podemos crear pronósticos a partir de situaciones ambiguas como cuando leemos el horóscopo o asumimos que tendremos un mal día debido al clima. Tanto es nuestro pesimismo que cuando algo nos sale bien buscamos motivos para encontrarle su lado negativo. Nos consideramos indignos de la felicidad; por tal motivo cuando obtenemos lo que deseamos dejamos de quererlo. Preferimos iniciar relaciones complicadas e inaccesibles, ya que lo práctico y fácil no nos satisface.

La vida es un juego que solo la muerte acaba, pero nosotros nos empeñamos en volverla complicada. Watzlawick con esta obra nos demuestra, cómo somos artífices de nuestra dicha o desgracia. Hay situaciones que no podemos controlar y que se escapan de nuestras manos; pero en nosotros radica el poder de magnificarlas o minimizarlas. Todo depende del color del cristal con que se mire.

Citas:

  • Los Estados también se han impuesto la tarea de configurar la vida de los ciudadanos de modo que esta, desde la cuna hasta la tumba, sea segura y chorreante de felicidad.
  • Llevar una vida amargada lo puede cualquiera, pero amargarse la vida a propósito es un arte que se aprende, no basta tener alguna experiencia personal con un par de contratiempos.
  • Otra ventaja de aferrarse al pasado está en que no deja tiempo de ocuparse del presente.
  • Un factor eficaz de interferencia en las relaciones consiste en dar al otro solo dos posibilidades de elección, y, tan pronto como se ha decidido por una, culparle de no haber escogido la otra.
  • Pero incluso si algún día sonase un estallido de felicidad en todo el mundo, el pesimista virtuoso todavía distaría mucho de perder los ánimos.
  • Lo más práctico en definitiva, es enamorarse desesperadamente de una persona casada, de un cura, de una estrella de cine o de una cantante de ópera. De este modo, uno viaja lleno de esperanza sin llegar nunca. Y, además, se ahorra la desilusión de tener que comprobar que el otro a lo mejor está dispuesto a aceptar la relación, con lo que inmediatamente se convertiría en inatractivo.
  • No nos gusta que alguien nos recuerde la falsedad de nuestro propio mundo. Nuestro mundo es el mundo verdadero; desquiciados, falsos, ilusorios, excéntricos son los mundos de los otros.

Desde la publicación de la Ortografía de la lengua española 2010, el adverbio solo y los pronombres demostrativos ya no se acentúan.

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