Kitchen/Moonlight Shadow

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  • Autor: Banana Yoshimoto
  • Género: relato
  • Tema: drama

Esta obra de Banana Yoshimoto se divide en tres partes y contiene dos relatos; cuyas historias tienen puntos y temática similar.

La primera y segunda parte, relata la historia de Mikage Sakurai, una huérfana, cuyo lugar favorito es la cocina. En la cocina, Mikage se siente plena y a gusto, a pesar de las situaciones que le toque vivir. A Mikage únicamente le quedaba su abuela como único pariente, pero ella fallece; así que a la joven Mikage le toca mudarse con la familia Tanabe, para sobrellevar el duelo.

 

Un día, toca a su puerta Yûichi Tanaba (él un año menor que ella, estudiaba en su misma universidad), él trabajaba en la floristería que frecuentaba la abuela de Mikage, y le ofrece alojamiento en su casa para que ella no se sienta tan sola o en lo que encuentra un apartamento más pequeño. Mikage acepta. Ya instalada en su nueva residencia, conoce a la madre de Yûichi: Eriko. Eriko es una mujer transgenero muy bella; ella inició su transición cuando su esposa (la madre biológica de Yûichi) falleció a causa de un terrible cáncer. La muerte es un lazo que une a nuestros tres protagonistas y que les ayuda a formar conexiones de afecto.

 

Eriko es una mujer bella y alegre, dueña de un bar LGTB; dicho trabajo le ha permitido sacar adelante a su hijo y mantener su hogar. Eriko, Yûichi y Mikage forman una especie de familia; a parte, entre Yûichi y Mikage empieza a nacer cierta atracción, pero, debido al carácter introvertido de Yûichi, no pueden expresar sus sentimientos a plenitud y se tratan con fraternidad. La felicidad y estabilidad que empezaba a crecer entre los tres, se ve empeñada por la prematura muerte de Eriko.

 

Eriko es víctima de un crimen de odio. Un antiguo acosador se da cuenta de que ella es una mujer transgénero y la asesina a sentirse engañado. Con la pérdida de Eriko, la relación entre Yûichi y Mikage se ve fracturada; la manera en que ambos llevan el duelo es diferente, y esto, los termina distanciando de cierta manera.

Yûichi se encuentra enamorado de Mikage pero no tiene el valor para admitirlo. Esta represión emocional termina afectando a Mikage, ya que una enamorada de Yûichi le reclama a Mikage, debido a que ella es una influencia que le impide avanzar a Yûichi. Mikage toma distancia y empieza a estudiar cocina; durante este tiempo coincide con un extrabajadora de Eriko, que le confiesa que Yûichi está enamorado de ella (Mikage) y que la necesita en su vida; Mikage al saber esto, decide buscarlo, reanudan su trato y se crea la atmósfera de un final abierto.

 

La tercera parte de esta obra la comprende el relato “Moonlight Shadow”.

Este relato cuenta la historia de Satsuki, una joven de 20 años que acaba de perder a su novio en un accidente. El novio de Satsuki se llamaba Hitoshi; llevaban 4 años de relación y a él le sobrevive un hermano menor llamado Shu. Shu, no solo perdió a su hermano, sino también a su novia, ya que el día del accidente Hitoshi y su cuñada iban juntos.

 

Satsuki tomó como hábito luego de la muerte de su novio, salir a correr por las madrugadas y siempre pasa por el sitio donde se vieron por última vez. Las noches son terribles para ella, ya que están cargadas de recuerdos que se hacen presentes incluso, en sus sueños. Un día, mientras realiza su rutina, coincide con una extraña mujer llamada Urara. Esta mujer le dice que le ocurrirá un evento mágico en los próximos días, luego la pierde de vista y Satsuki continúa con su vida.

 

La muerte de sus seres queridos, ha creado un vínculo entre Satsuki y Shu; también, ha creado ciertos hábitos “extraños” en ellos: mientras Satsuki se refugia en sus caminatas y Shu, desde la muerte de su novia utiliza su uniforme de colegio.

Urara vuelve a aparecer en la vida de Satsuki y le recuerda que se acerca el evento que le mencionó. Cuando llega el día, ambas se encuentran en el puente donde se conocieron, el mismo lugar donde Satsuki vio por última vez a su amado; Urara le dice a Satsuki que vea lo que vea no cruce el puente. Empieza a amanecer y Satsuki se ve invadida por una especie de temor y emoción; de repente, ve al otro lado del río a su amado Hitoshi. Lo ve tan guapo y lleno de vida, Satsuki le grita que no se vaya y él hace un gesto de adiós. Ese instante de felicidad, devolvió a la vida a Satsuki: obtuvo esa despedida que necesitaba. Luego de este evento ella y Urara se van a desayunar a un lugar cercano; allí, Urara le confiesa que el fenómeno que acaba de experimentar se llama “el fenómeno de Tanabata”. Este evento ocurre cada cien años y le permite a las personas que han perdido a un ser amado, volver a verlo por un instante. Urara, había llegado a ese lugar por ese motivo y consideró que hubiera sido egoísta si no lo compartía con Satsuki. La intuición de Urara estaba sobredesarrollada y por eso percibió que Satsuki era una persona que pasaba por una situación de duelo. Satsuki y Urara se despiden, confiando en volver a verse algún día.

 

Ese mismo día, Shu le cuenta a Satsuki que vivió una situación peculiar, que él no sabe sí fue real o un sueño. Le narra que acababa de despertar cuando vio que su novia había regresado a la vida; que ella entró en la habitación de él con una cara feliz, se dirigió al armario y sacó su uniforme y se lo llevó. Después de esto, ambos comprendieron que deberían de seguir adelante, sin atarse al dolor e ir tomando la vida como se les fuera presentando.

Citas:

  • En mi corazón, una luz tibia brillaba suavemente con los restos de su imagen, y comprendí que eso era la fascinación.
  • Al tener a alguien cerca, la soledad es más cruel.
  • En este camino escarpado, realmente oscuro y solitario, me daba cuenta de que la única salida era hacer algo brillante. Me habían criado con amor, pero siempre me había sentido sola.
  • …Alguna vez, sin falta, todos iremos dispersándonos en la oscuridad del tiempo y desapareceremos.
  • ¿Por qué será que dos personas que hace mucho no se ven, cuando se encuentran, acaban siempre hablando del tiempo?
  • Mi manera de actuar, al enamorarme, siempre ha sido la misma: atravesar un sitio corriendo muy deprisa.
  • El futuro es largo. En las noches y mañanas que irán sucediéndose, alguna vez, quizás este momento se convierta en un sueño.
  • En realidad, una persona que quiera independizarse tiene que cuidar de algo, ¿sabes? De niños, o de plantas, algo. Así conoces tus propios limites, Este es el principio de todo.
  • …pero una persona tiene que estar completamente desesperada una vez en su vida y, entonces, sabe a qué cosas de sí misma no puede renunciar. Si no, llegará a la madurez sin saber qué es realmente lo importante.
  • …creo que hay cosas tan desagradables que parecen estar podridas. Hay cosas tan duras que dan ganas de apartar la vista. Ni siquiera el amor puede salvarte de todo.
  • Cuando crezca más y más, me pasarán cosas diferentes, muchas veces me hundiré hasta el fondo. Muchas veces sufriré, muchas reapareceré. No habrá derrota. No dejaré de luchar.
  • Los grandes hombres, sólo con existir, emiten una luz que ilumina a quienes están a su alrededor. Y cuando esta luz se apaga proyecta una sombra pesada, irremediable.
  • Aunque sea cierto que la buena y la mala suerte existen, depender de ellas es una actitud muy cómoda.
  • Quiero seguir sintiendo a toda costa que algún día he de morir. De otro modo, no sentiría que estoy viviendo. Por eso, mi vida es así.
  • El miedo hace que las hormigas parezcan elefantes.
  • “El mundo no existe sólo para mí. El porcentaje de cosas amargas que me sucedan no variará. Yo no puedo decidirlo”. Por eso comprendí que es mejor ser alegre…
  • ¿Por qué las personas no podemos elegir? Aunque seamos derrotados como gusanos, hacemos la comida, comemos y dormimos. Todas las personas que amamos mueren una tras otra. Y, a pesar de ello, tenemos que seguir viviendo.
  • El tiempo se detiene para la eternidad en el lugar donde ha muerto aquel a quien se ama.
  • …el destino era, entonces, una escalera de la que no podía suprimirse ni un escalón.
  • Era como si yo la conociera, en algún lugar de mi corazón, desde mucho antes y que, ahora, casi llorase de alegría por la emoción del reencuentro.
  • Cada vez que nos abrazábamos, conocí palabras que no eran palabras.
  • Comportarse como si no hubiese ocurrido nada delante de la gente es malgastar las energías.
  • Son dolorosas tanto la despedida como la muerte. Pero un amor del que no se piense que será el último no llega a ser ni un simple pasatiempo para una mujer.
  • Habrá personas a quienes encontraré de nuevo. También habrá otras a quienes no veré jamás. Las que se van sin que yo lo sepa, las que simplemente se cruzan conmigo. Siento que soy cada vez más pura, intercambiando saludos con los demás. Debo vivir mirando cómo fluye el río.
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