El cielo es azul, la tierra es blanca -una historia de amor-. 

¿Adónde iríamos tú y yo solos, Tsukiko?
   —Con usted iría al fin del mundo, maestro —grité.
   El viento soplaba con más intensidad, y las nubes cruzaban el cielo rápidamente. El ambiente estaba cargado de humedad.
   —Tranquilízate, Tsukiko —me advirtió el maestro.
   —Estoy muy tranquila.
   —Deberías volver a casa y descansar.
   —No quiero volver a casa.
   —No seas cabezota.
   —No soy cabezota, lo que pasa es que estoy enamorada de usted.

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2 Comments

  1. Estupendo relato. Los japoneses poseen un estilo y sensibilidad extraordinarios en todas las artes. Todo lo que he leído, contemplado, e incluso practicado, me ha seducido siempre.

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