Infieles y adulterados

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No hay estadísticas fiables sobre el número de adulterios que se cometen en el mundo cada hora, cada minuto, cada segundo, pero son tantos que casi estamos a punto de afirmar que la base del matrimonio es el adulterio. Más aún: la base sobre la que se sostiene la realidad es el adulterio.

  • Autor: Juan José Millás
  • Género: relato
  • Temas: humor, realista.

En la presente obra, Juan José Millás presenta 14 historias cuyo tema central es la infidelidad. El mismo autor sostiene que el adulterio está en todas partes; a pesar de ser estigmatizado para las mujeres y normalizado para los hombres. Hay adúlteros de mañana, tarde, noche, de fines de semana y otros que ocupan las horas laborales para consumar sus actos. Los hay de todas las edades y condiciones sociales; nosotros mismos hemos sido protagonistas o espectadores de alguna historia de adulterio. Para algunos, el adulterio es la base que sostiene los matrimonios: ese mal necesario que le da cierto sabor a la sagrada unión que se ve minada por el tedio y la cotidianidad.

A cuántos adúlteros conocemos, que se presentan como excelentes maridos y abnegadas esposas, pero que en realidad llevan una (o más de una) vida oculta.

En particular yo bendigo al adulterio, el amor se cuece aparte, ¡pero qué delicioso es cambiar el menú de vez en cuando! ¡Pobres adúlteros, satanizados por los dobles moralistas! Cuando en realidad, todos hemos cometido algún tipo de infidelidad, más ahora con la existencia de las redes sociales que nos ponen al “sexting” al alcance de nuestras manos. Ese dichoso flirteo que “no causa daño” mientras no se lleve a la “vida real”.

Víctimas o victimarios son los protagonistas de estas graciosas historias; historias que nos hacen amar o compadecernos de los protagonistas. Queda muy lejos el estereotipo de la “malvada amante” esa, que es un títere del demonio, que se encarga de desestabilizar los hilos de la sagrada unión; o, el del “mujeriego”, ese insensible que va endulzando oídos, rompiendo corazones y hundiendo en crisis psicológicas a las pobres víctimas de sus engaños.

El arte del engaño se hace presente en estas historias; historias llenas de ironía, imágenes de la vida diaria y otras, con un toque de surrealismo.

Estas son algunas de las historias que me cautivaron:

  • Pasiones venéreas: la infidelidad de un hombre maduro se ve alterada gracias a una lectura de su esposa. La esposa de nuestro protagonista, recibe un libro como regalo de Navidad; mientras ambos compartían el lecho conyugal, la mujer leía y a la vez subrayaba los párrafos más interesantes del libro. El marido, al ver el interés de su mujer y muerto por la curiosidad hojea el libro y se lleva una gran sorpresa al descubrir que, según, la lectura las personas son infieles, porque en el fondo al que desean es a la pareja de la persona con la que cometen adulterio. Esto causa un gran impacto en nuestro protagonista, tanto que su relación con su amante se ve alterado ya que por pura sugestión empieza a desear al marido de dicha.
  • El hombre que corría: nuestro protagonista se ve cautivado por una hermosa corredora; el detalle es que dicha es un fantasma. El tipo queda cautivado con la aparición que ve a diario (y que piensa que está tan viva como él ), tanto, que se decide a empezar a correr a la misma hora y ritmo que ella. Su actividad se ve interrumpida por un coche, el cual lo embistió y lo envía a la misma dimensión de la chica.
  • El paraíso era un autobús (mi favorita): una mujer y un hombre, coinciden en un autobús a lo largo de muchos años; cada uno imagina una historia de amor con respecto al otro, pero nunca se atreven a entablar una conversación. A diario se ven, se analizan y en sus mentes crean universos idílicos; se imaginan como una pareja común y corriente (a pesar de cada cual tiene a su pareja real). Así fueron envejeciendo, viéndose a diario, sin hablar. Y cuanto más viejos, más se amaban y cuanto más se amaban más problemas tenían para acercarse. Ambos imaginaron el autobús como si fuera su hogar: le hicieron divisiones imaginarias de habitaciones, una sala y una cocina. Un día él se jubiló y dejó de usar ese autobús, a los meses ella también, y el autobús dejó de ser su hogar. Él murió a los tres años de jubilarse y ella unos meses después. El destino hizo que ambos fueran enterrados en dos nichos contiguos.Frases:
    • Los hombres somos muy poco fieles con nuestras parejas, pero es ejemplar la fidelidad que guardamos a sus fantasmas.
    • …nos hemos encontrado en ese tramo de la vida en que uno ya sabe lo que puede obtener del otro y a qué precio.
    • Pero se mueren todos, nos morimos todos, aunque cada muerto parezca el primero.
    • Si hay algo peor que un domingo por la tarde, son dos domingos por la tarde.
    • Creo que en todos los amores que vienen después de ese primero, uno no busca otra cosa que el reencuentro con aquella experiencia adolescente.
    • …pero el único vicio de él era el amor.
    • La pasión, en lugar de disminuir con los años, crecía alimentada por el silencio y la falta de datos que cada uno tenía sobre el otro.
    • …llevo luchando toda mi vida por no ser una esposa, ni siquiera la tuya.
    • En las primeras ceremonias fúnebres a las que uno asiste se sitúa en el último banco, y sale incluso a fumar un cigarrillo si la cosa se alarga demasiado. Pero a medida que los años transcurren vamos avanzando banco a banco en dirección al muerto hasta ocupar su sitio.
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