Mi tío Oswald

  • Autor: Roald Dahl.
  • Género: novela.
  • Temas: erótico, humor.

Descarga el eBook acá

El sobrino del legendario hedonista, donjuán y millonario Oswald Hendryks Cornelius, se dedica a recopilar y publicar los diarios de su tío, luego de su fallecimiento. En dichos, descubre la forma, en cómo su tío obtuvo su fortuna.

Oswald Cornelius, hombre de gran inteligencia y habilidad para los negocios; empezó a amasar su fortuna a la edad de diecisiete años. Oswald nació en el seno de una familia acomodada. Hijo de un diplomático; su hogar era frecuentado por diversas personalidades de diferentes ámbitos culturales. En una de las tantas reuniones hechas en su hogar, conoce al comandante Grout; proveniente de Sudán (en ese momento era 1912 y Oswald era un adolescente de diecisiete años, al que le habían otorgado una beca para estudiar ciencias naturales en la Universidad de Cambridge).

Grout empieza a relatar anécdotas y una de ellas cautiva a Oswald. El comandante les cuenta de la existencia de un escarabajo, que posee la capacidad de generar una gran potencia e ímpetu sexual a todo aquel que lo consuma. El escarabajo vesicante sudanés, cayó por casualidad en una bebida del comandante; de esta forma, él lo consumió y casi pierde la vida por el potente efecto. Por esto deduce, que con una dosis tan pequeña como la cabeza de un alfiler, se puede lograr una erección y una potencia sexual digna de un jovencito en un hombre de noventa años. Oswald queda cautivado y decide crear unas píldoras cuyo componente principal sea polvo de escarabajo vesicante.

Usa ante su familia, el pretexto de su viaje de estudios para emprender su trayecto hacia Sudán. Allí, logra conseguir determinada cantidad de polvos y los empieza a comercializar en Francia. Su éxito es tan grande entre los caballeros de la sociedad francesa, que Oswald se vuelve rico. Pasan algunos años, Oswald se alista en el ejército ya que la Primera Guerra Mundial está en pleno apogeo. A su regreso cuenta con veintitrés años y empieza a estudiar su carrera en Cambridge. Allí simpatiza con uno de sus catedráticos: Arthur. R. Woresley. Este, lo educa acerca de la inseminación artificial en bovinos; gracias a dicho tema, a Oswald se le ocurre la idea de obtener el esperma de grandes hombres y vendérselos a mujeres millonarias. Woresley se opone por razones éticas a realizar dicho negocio. Pero Oswald es obstinado y no se echa para atrás. Le apuesta a su maestro que su plan se llevará a cabo, y que el mismo Woresley contribuirá con una ración de su dotación genética.

Oswald conoce a una estudiante llama Yasmin, la cual es bella e inspira deseos sexuales a simple vista. Él le propone visitar a Woresley y obsequiarle una trufa que contendrá una dosis de polvos de escarabajo; estos harán efectos en un plazo de nueve minutos. Tiempo en el que Yasmin debe de aprovechar para sacarle una firma y obtener su esperma en una especie de preservativo. El plan resulta a la perfección y Woresley acepta colaborar con Oswald; y enseñarle el proceso para conservar el esperma, utilizando nitrógeno líquido.

Oswald crea una lista de potenciales donantes en los que incluye a monarcas, pintores, compositores y otros genios, que pueden ser del interés de mujeres millonarias. Yasmin logra seducir ꟷcon ayuda de la trufaꟷ a personajes tales como: Einstein, Proust, Conan Doyle, Puccini, Picasso, Monet, Bernard Shaw, Freud, Alfonso de España, Matisse. Después de tales conquistas, por la ambición de Oswald al momento de repartir las ganancias de su curioso negocio; Yasmin y Arthur se alían ꟷy posteriormente se casanꟷ para robar el noventa y nueve por ciento de las muestras de esperma, únicamente le dejan la muestra de Marcel Proust.

El joven Oswald no acepta la derrota y decide monopolizar el negocio de los polvos de escarabajo. Así, logra consolidarse como millonario.

Una lectura realmente amena. Dahl, con su inmensa creatividad, logra que los lectores imaginemos cada escenario erótico con los personajes anteriormente mencionados. Una obra que maneja el erotismo desde un punto de vista cómico y creativo. La recomiendo al cien por ciento; es tan atractiva como cualquiera de sus obras infantiles. Sin duda, Roald Dahl es uno de mis escritores favoritos.

Citas:

  1. …empecé a comprender la importancia que tenía ser capaz de entusiasmarse por algo en esta vida. Él me enseñó que, si te interesas por alguna cosa, sea cual sea, debes volcarte sobre ella con todas tus fuerzas. Abrazarla con ambos brazos, apretujarla, amarla y sobre todo apasionarte por ella. Si no hay entusiasmo nada vale la pena. El simple acaloramiento no basta. Hay que ponerse al rojo vivo y apasionarse al máximo. Si no, no vale la pena.
  2. Siempre que alguien me cuenta que ha hecho algo, lo que sea, no puedo evitar que mi imaginación conjure una viva imagen visual de la escena.
  3. La vida es mucho más divertida si se sabe jugar en todo momento.
  4. Yo, personalmente, he sentido siempre dificultades para tomarme algo completamente en serio, y creo que el mundo sería un lugar más agradable si toda la gente siguiera mi ejemplo.
  5. Lo que determina si una ambición es detestable o no es la forma de adquirir esa riqueza.
  6. Los hombres son por naturaleza criaturas polígamas.
  7. Todo el mundo hace de cazador de vez en cuando. Las mujeres persiguen los hombres para casarse con ellos. ¿Qué tiene de malo? En cambio, los hombres persiguen a las mujeres para acostarse con ellas.
  8. El arte debe ser siempre didáctico, y servir a alguna finalidad social.
  9. Jamás llegarán en este mundo a ninguna parte como no aprovechen sus oportunidades. La caridad debe de empezar por uno mismo.
  10. Pero, ¿quién diablos quiere hombres buenos? Y, si vamos a eso, ¿quién diablos quiere mujeres buenas? Yo no.

 

Anuncios

Frase del día

Demasiados recuerdos, demasiadas cosas que olvidar… Voy a tener que vivir muchos buenos recuerdos para reemplazar a los anteriores.

Frédéric Beigbeder

El Basilisco

Hay muchos fenómenos en la vida que son difíciles de explicar. Por ejemplo, un individuo que parece completamente sano y rebosante de salud, cae repentinamente y muere. O bien, otro muere lentamente: sus carnes se ponen cada vez más enjutas, y finalmente se consume su vida como una vela que se apaga. ¿Debido a qué ocurre todo eso ? Los médicos tendrán una explicación, pero el pueblo tiene otra.

Precisamente, los dos casos fatales señalados son ocasionados por el Basilisco. Ocurre a veces que un gallo viejo y de color rojo pone un huevo pequeño y redondo. Para que de esta nazca un Basilisco no debe de reventar antes de medio año. Aparece entonces una pequeña culebra, que crece hasta una longitud de unos 30 cm. En la cabeza lleva una especie de cresta. Pronto se oculta en una grieta de la muralla, y ya no abandonará más ese escondite, del que solo sacará la cabeza.

El primer peligro que ofrece consiste en que su mirada se cruce con la de alguna persona, pues esta morirá de inmediato, pero solo si el Basilisco la mira primero, pues en el caso contrario morirá este. Es, además, necesario que su mirada abarque a toda la persona, pues si mira solo una parte de su cuerpo; de ella, no morirá, pero los órganos alanzados por su vista quedarán paralizados: es por eso que hay tantos tullidos.

Naturalmente, el Basilisco tiene que alimentarse de algo: lo hace succionando la saliva a los que duermen y chupándoles la sangre: esto explica las muertes por consunción.

La única manera de evitar todos estos prejuicios, consiste en apoderarse del peligroso reptil y echarlo al fuego, evitando, naturalmente, que lo alcance a uno su mirada. También se le puede matar colocando un espejo frente a su cueva, de modo que se mire a sí mismo en él: lo matará su propia mirada.

El mito del Basilisco es característico de la propagación de la cultura europea en Chile, pues proviene del Viejo Mundo, donde ya lo conocían los hebreos y griegos en la misma forma relatada. En algunas partes de Chile se le ha agregado, sin embargo, un elemento indígena americano: se le cree aliado y capaz de volar como un murciélago.

Frase del día

Era como si nuestros labios hubieran estado sellados para todo lo que no fuese besos nerviosos, insatisfechos o palabras inútiles.

Silvina Ocampo

 

Etain

Diosa de gran belleza, todos los que la veían caían prendados de su gracia, lo que no impidió que sufriera todo tipo de peripecias junto a los maridos que tuvo. En primer lugar fue la esposa de Mider, pero fue separada de este por Oengus que la raptó para poder casarse con ella. Mider cuando perdió a su esposa se casó con Fuamnach que, a pesar de gozar del favor del dios, estaba terriblemente celosa de su predecesora, ya quew Mider seguía enamorado de Etain.

En una ocasión en que Oerigus se encontraba ausente de la morada con compartía con Etain, Fuamnach la convirtió en mariposa y provocó una ráfaga de viento que la arrastró fuera de su hogar. Arrastrada por el viento, Etain cayó a través de la chimenea en una casa donde se encontraban reunidos los grandes señores del Ulster, terminando en la copa que estaba bebiendo la mujer de Etair, que no se dio cuenta y se tragó a la diosa. Este hecho asombroso provocó que a los nueve meses la mujer de Etair diera a luz una niña, Etain. Así la diosa comenzó una nueva vida,  en la que creció y llegó a convertirse en reina de Irlanda al casarse con el rey Eochaid Airem, cuyo reino tenía por capital a Tara, pero Mider seguía enamorado de ella, por lo que la buscaba vagando por la tierra. En cierta ocasión llegó al palacio del rey, en donde sin dudarlo reconoció a su amor.

El dios decidió desafiar a su marido, el rey, en una partida de ajedrez. Por un lado, el dios entregaría cincuenta de sus mejores caballos si resultaba vencido, pero si ganaba tenía derecho a elegir lo que deseara. Aunque el rey consideraba muy astuto fue derrotado por Mider, que como trofeo pidió la mano de la esposa del rey. Eochaid solicitó una revancha que debía celebrarse al término de un año, a lo que Mider accedió gustoso. Durante esos meses el dios visitaba frecuentemente a la que aún consideraba su esposa, pero esta se mantenía fiel a su marido rechazando una y otra vez los requerimientos de Mider.

Mider estaba desolado,  y cuando llegó la hora de jugar la revancha el rey le pidió que expresara cuál sería su deseo en esta ocasión. El dios con mirada anhelante  dijo que lo único que deseaba era amar a su dulce Etain y darle un beso, a lo que el rey, aunque renuente, accedió. Mider puso un brazo alrededor del talle de Etain y huyó con ella volando por la chimenea y, aunque el rey y sus guerreros corrieron detrás de ellos, solo alcanzaron a ver dos cisnes unidos por el cuello mediante un yugo de oro, eran Mider y Etain, transformados por el dios, a los que no pudieron alcanzar. Sin embargo, un druida ayudó al rey de Irlanda indicándole cómo llegar al palacio subterráneo de Mider y cómo conseguir la liberación de su esposa. Cuando el dios descubrió que de nuevo había sido burlado, su cólera no conoció límites, vengándose provocando la muerte de Conairé. nieto de Eochaid y Etain, además de que la familia del rey Eochaid fue víctima del odio implacable de este dios.

Esus

Los dioses galos aparecen asociados en trinidades, tal es el caso de Esus, que aparecía junto a Taranis y Teutates. Delimitar sus atribuciones es complicado, ya que en ocasiones se presentaba como una especie de arquitecto universal o protector de los bosques. Estaba considerado como un dios cruel, ávido de sangre, inspirador del miedo en los combates y propiciador de una gran violencia en las batallas. Los enemigos eran inmolados en su honor cuando caían en combate y se sacrificaban los prisioneros de guerra, siempre que fuera posible ahorcándolos de un árbol.

El nacimiento de Irupe o La Rosa del Agua

Ñande Yará, el gran espíritu, había decidido que Moratí y Pitá no fueran felices. Pitá tenía fama de ser el guerrero más ágil y más atractivo de toda la comarca, y su novia, Moratí, la muchacha más bella que en aquel entonces se conocía. Los dos se querían mucho y se iban a casar.

Un día, un grupo de niñas y mujeres jóvenes caminaba a la orilla del río Paraná. Cada una hablaba de su novio, y, para lucirse ante las demás, describía las cualidades de su enamorado. No se podía negar que Moratí era vanidosa y orgulloso: decía que Pitá haría cualquier cosa por ella y que siempre estaba listo a satisfacer todos sus deseos. Las mujeres se reían.

«¡Esas son palabras!», decían. «¿Quién te las creerá?Pídele que se meta al río y ¡verás que no lo hace!» Había llovido. Las aguas del Paraná estaban amarillas y turbulentas, y el oleaje batía las orillas , Moratí, al oír los comentarios de las mujeres, se enfureció. Corrió a llamar a su novio, lo trajo y luego, quitándose su brazalete, lo tiró al río y exclamó: «Ellas dudan de tu amor. Ve y recupera mi joya, Pitá querido». Pitá no lo pensó ni un momento. Se lanzó a las aguas y se hundió en ellas. Pitá nadaba como un pez, pero¿cómo iba a encontrar el brazalete en esa agua tan turbia?

Moratí sonreía, y las mujeres la miraban con asombro. Habían callado. No la comprendían. Todas miraban al río, buscando el cuerpo del nadador. ¿Dónde estaba el atrevido? ¡Pitá tenía que volver! Pero las aguas no se partían. Seguían corriendo, susurraban y llenaban el aire con su canto feroz. Moratí se tapó los oídos y se quedó mirando el oleaje con los ojos fijos. No podía moverse. Las demás mujeres corrieron a buscar ayuda. Al oscurecer, Moratí volvió al pueblo. No podía llorar. Tenía la culpa. ¡Había mandado a Pitá a la muerte! Nunca encontrarían su cuerpo. Las aguas se lo habían llevado para siempre.

Cuando fue a consultar al gran sabio, no sabía qué hacer con su pena y su soledad.

«Miremos las llamas de mi hoguera», le dijo a Moratí mientras echaba hierbas al fuego y miraba el humo. Finalmente reveló sus pensamientos: «Pitá no está muerto. Se enredó en las atarrayas de la ondina del Paraná, quién lo elkigió como novio y le hizo olvidar sus compromisos contigo».

Llorando, Moratí exclamó: «¿Qué puedo hacer para que vuelva?¿Cómo lo puedo liberar de ella?» El sabio le dijo:«Tienes que bajar al reino de la ondina. Debes buscarlo allá. Cuando Pitá vea tu cara se acordará de ti y te amará de nuevo».

Moratí no esperó a que llegara la mañana. Buscó una piedra bien pesada, la tomó en sus manos  y, cantándole a su novio, se adentró en las aguas. La muchacha había ido sola, y únicamente por la mañana se supo lo que había hecho. Todo el pueblo se reunió a la orilla del Paraná a esperar el regreso de los novios. Esa noche se prendieron grandes hogueras que se reflejaban  en las aguas, y que poco a poco se fueron apagando.

A la madrugada del segundo día, cuando todos  comenzaron a marcharse a sus casas porque ya estaban cansados de mirar y vigilar, vieron algo claro y desconocido que salía del agua. Era una flor de gran hermosura y delicioso perfume. Sus pétalos estaban teñidos de rosado en el sitio donde rozaba el agua, pero por dentro eran de blanco puro. El centro de la flor  también era de rosado y mezclado con amarillo resplandeciente.

«En esta flor se han unido Pitá y Moratí», dijo el sabio del pueblo.«El gran espiritu Ñandé Yará les regaló una vida eterna por su gran amor y por su fidelidad. Irupé, o amor constante, será el nombre de esta flor que nos hará recordar a la pareja».

Y así han sido y serán recordados Pitá y Moratí por todos los hombres y las mujeres del Paraná.

 

Los Druidas

En el mundo celta las funciones religiosas estaban separadas de la vida política; sin embargo, los druidas fueron los difusores de ideas religiosas y filosóficas, lo que influyó en su preponderancia política. A pesar de ser un pensamiento filosófico mal conocido, la transmisión de sus enseñanzas se realizó de forma oral, ya que no dejaron ningún testimonio escrito con sus ideas. El druismo no se confundió con la religión, pero a cargo de los druidas estaban ciertas funciones religiosas, como la recogida de muérdago (símbolo del antiguo culto de las plantas) y los sacrificios humanos.

Sus funciones, además de las estrictamente religiosas, estaban delimitadas por el mundo de la brujería, la astrología o la medicina, a lo que debieron su gran influencia, además estaban exentos de ir a la guerra y actuaban como jueces. Había varias categorías: los druidas propiamente dichos, los adivinos y sacrificadores, y los bardos o poetas.

Su religión era fundamentalmente idealista, con las prohibiciones de representar figurativamente las imágenes de los dioses, o la construcción de templos. Sus miembros eran elegidos, sobre todo entre la nobleza, y obedecían a un gran sacerdote nombrado de por vida.

La presencia de los druidas se mantuvo durante varios siglos en el mundo celta. El primer lugar donde desaparecieron fue la Galia, erradicados por los romanos; sin embargo, en Bretaña y en Eire, no se acabó con la figura del druida hasta la implantación del cristianismo, manteniéndose los bardos hasta la Alta Edad Media.

Sitio web ofrecido por WordPress.com.

Subir ↑