Los negros y los blancos

Leyendas de América

En el principio todos los hombres eran negros. Entonces Dios hizo un lago para que todo el que se bañara allí se le pusiera la piel blanca.

El agua estaba muy fría y había una parte de gente que le cogió miedo al agua tan fría. La otra parte se bañó y salió blanca.

Pero uno de los que salió blanco vio a los negros que estaban en la orilla y se puso a empujarlos, pero estos le tenían tanto miedo al agua fría que caían en cuatro patas, y por eso es que los negros tienen la planta de los pies y las manos blancas.

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Bran Mac Llyr

Mitología universal

Es uno de los dioses fomoireos, al igual que Balar. Hijo de Llyr y Iwerydd, tenía un hermano Manawyddan ad Llyr. En un principio fue considerado un dios acuático, encargado de las tempestades y mareas. Dios de gran tamaño, que podía atravesar los mares andando; de hecho se trasladó a Irlanda a pie para combatir contra los Tuaths de Danann. Su gran tamaño permitía que su cuerpo sirviera de puente entre las dos orillas de cualquier río, por muy grande que este fuera, puente que además podía soportar el paso de un ejército.

Portaba siempre un caldero con el que podía resucitar a los muertos, pero no era esta su única casualidad ya que también fue considerado protector de los bardos y músicos al ser él un arpista consumado.

Como rey de las regiones infernales luchó contra los Tuatha de Danann que pretendían robarle sus posesiones mágicas. Durante esta lucha fue herido por una flecha envenenada, ante los dolores que padecía pidió que lo decapitaran para evitarle sufrimientos, pero olvidó ordenar que una vez ejecutada su petición introdujeran se cabeza y su cuerpo en su caldero mágico para así poder resucitar. Su cabeza continuó hablando durante ochenta y siete años, hasta que fue enterrada, mirando al sur, en una colina de Londres. Se suponía que esta tumba protegía el suelo inglés de las invasiones, protección que duró hasta que el rey Arturo la desenterró con lo que provocó que sucesivas olas de invasores llegaran hasta el territorio de Britania.

Este dios llegó a ser asimilado por la cultura cristiana, que lo convirtió en un santo patrón de Gran Bretaña con el nombre de San Brandán.

Sed de amor

Novela, Reseñas, Yukio Mishima

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  • Autor: Yukio Mishima
  • Género: novela
  • Temas: drama romántico

Etsuko, una viuda de mediana edad; inicia una relación con su suegro Yakichi Sugimoto, luego de llegar a vivir a la casa de dicho. Ryosuke, el marido de Etsuko, muere a causa del virus de la tifoidea. La muerte de este, resulta una especie de liberación para Etsuko, ya que los celos impedían que ella fuera feliz. Las relaciones extramaritales de su marido, fueron convirtiendo su relación en un martirio; la inseguridad de Etsuko crecía a diario. Tanto, que en varias ocasiones intenta acabar con su vida; hasta que un día su marido enferma gravemente y posteriormente fallece. Con el deceso de su marido, logra encontrar una paz momentánea, ya que se da por triunfadora en una guerra creada por ella misma.

Después de la pérdida de su marido, Etsuko se muda a la casa de su suegro Yakichi; su trato con este se vuelve más cercano, hasta el punto que ella termina cediendo al acoso por parte de suegro. Etsuko se empieza a ilusionar con un sirviente llamado Saburo; ella asume que sus sentimientos son recíprocos y escribe un diario, en el que oculta sus sentimientos y emociones a través de mentiras. Lo hace de esta manera ya que Yakichi es un hombre celoso y posesivo, que aprovecha la ausencia de ella, para leer sus escritos.

Saburo es menor que Etsuko y desconoce que su ama está enamorada de él. Saburo en sí, desconoce el verdadero significado del amor. Mantiene una relación con otra sirvienta llamada Miyo basada en la atracción sexual y producto de esta relación, Miyo queda embarazada. Al enterarse del estado de Miyo, Etsuko hace todo lo posible por separarla de Saburo. Logra convencer —por medio de chantajes—a Yakichi de echar a Miyo de su casa. Aprovechan la ausencia de Saburo para despedir a Miyo. Etsuko cultiva una pasión obsesiva por Saburo. La misma pasión dominada por los celos que sintió por Ryosuke. Al regreso de Saburo, planea confesarle sus sentimientos y convencerlo para que escapen.

Etsuko obliga a Saburo a decirle que él la ama a ella; este le sigue la corriente, pero ella se da cuenta de que él miente. Saburo trata de huir ante el acoso de Etsuko y en medio del escándalo, aparece Yakichi armado con una especie de katana. Etsuko arrebata el arma de las manos de Yakichi y le asesta dos golpes que acaban con la vida de Saburo. Yakichi se convierte en cómplice de Etsuko al ocultar el cadáver en el patio de su casa. Con el asesinato de Saburo, Etsuko logra recuperar la tranquilidad. La muerte de sus amados resulta una liberación para su espíritu atormentado por los celos y la inseguridad.

Citas:

  • La vida, ese complejo mar sin límites, poblado de diferentes objetos flotantes, lleno hasta rebosar de azules y verdes, caprichosos, violentos, pero eternamente transparentes.
  • Nadie se imagina lo bien que uno puede mentor sobre el estado de su corazón.
  • Nada en este mundo es tan estúpido como el matrimonio.
  • Buscaba en su mente una esperanza que justificase este mañana. Cualquier esperanza, por pequeña o trivial que fuese, bastaba. Sin esto, ¿quién podía vivir hasta mañana?
  • La base de su satisfacción era no pensar en las cosas. Esa era la razón de su existencia.
  • La mujer que ha sido acariciada por un esqueleto nunca podrá olvidar esta caricia.
  • No pedir nada significa que se ha perdido la libertad de elegir y de rechazar.
  • Solo deseo que alguna mañana, cuando mis ojos estén todavía cerrados, el mundo entero cambie. Ya es hora que llegue esa mañana, esa pura mañana.
  • Si no fuera por el amor, la gente se entendería perfectamente. Si no fuera por el amor…
  • …pero en este tiempo, creo que no hay nada tan peligroso como estar al frente de los destinos que nos corresponde vivir.
  • En su romántica forma de ver las cosas, los maridos siempre parecían infieles y las esposas siempre sufrían. Las parejas de mediana edad siempre terminaban por no hablarse por una de estas dos razones: porque estaban hartos el uno del otro o porque se odiaban mutuamente.
  • Cuando nos traicionan las cosas por las cuales sentimos un gran deseo, las heridas no son tan profundas como cuando la traición procede de las cosas que intentamos despreciar por todos los medios. En estos casos, el puñal nos lo clavan por la espalda.
  • El poder que tenemos para hallar todas las dificultades posibles en la vida ayuda a hacer la vida más fácil para la mayoría de los hombres. Si careciéramos de este poder, la vida sería algo sin dificultad ni facilidad: una mera esfera vacía, resbaladiza, sin ningún punto de apoyo.
  • …su pasión era una prueba, sorprendente por su autenticidad, de la ilimitada pasión de los hombres por torturarse a sí mismos.
  • Las pasiones tienen forma, y, a través de sus formas, se convierten en culturas biológicas en cuyo seno las vidas humanas pueden desarrollarse en plenitud.
  • Cuando la gente está desnuda es cuando mejor se comprende lo frágil que es la individualidad humana.
  • Hay ciertas ocasiones en las que los seres humanos creen que pueden conseguirlo todo. En estos momentos, cuando todo su ser está empapado de esta creencia, ven muchas cosas que normalmente son invisibles para los ojos humanos. Luego, pasado un tiempo, incluso después de haber descendido hasta el fondo del pozo de la memoria , estos momentos reviven unos instantes y de nuevo les recuerdan a los hombres la milagrosa plenitud de las penas y las alegrías del mundo.
  • Si puedes evitar los celos, puedes, igualmente, dejar de amar.
  • Los sufrimientos prolongados hacen que la gente se vuelva estúpida; pero el que se ha quedado estúpido de tanto sufrir reconoce la alegría cuando la ve.
  • Solo el dolor puede servirnos de aviso.
  • La infinidad del dolor nos lleva a la creencia en la indestructibilidad del cuerpo por el dolor. ¿Y es esto, después de todo, una tontería?
  • ¡Con qué velocidad nos olvidamos de nuestros actos! Mientras subsisten las emociones en nuestra memoria, nuestras acciones pasan sin dejar rastro.
  • Cuando alguien sufre, hay que hacer cuanto esté a nuestro alcance para confortarle. Pero, si al menos supiera cómo…