Iris

Mensajera de los dioses. Se la consideraba hija de Taumante, dios marino, y de Electra, la resplandeciente ninfa oceánica. Iris fue considerada la personificación del arco iris, que aparece después del temporal. Es también la diosa de la tempestad, lo que puede explicar que sus mensajes se refieran en general a la guerra.

En la Ilíada la encontramos a menudo como mensajera de los dioses; en la Odisea, en cambio, nunca desempeña este papel, confiado, por el contrario, a Hermes. Según algunos poetas posteriores, la diferencia entre ambos consiste en que Iris es la enviada y esclava de Hera. En la Ilíada, utilizan sus servicios tan sólo Zeus y Hera, pasando Iris, por orden suya, de un extremo al otro del mundo, de lo alto del Olimpo a los más profundos abismos del mar o del oscuro Averno

Cita

Y suele resultar, también, que cuando hemos llegado hasta ese borde de la desesperación que precede al suicidio, por haber agotado el inventario de todo lo que es malo y haber llegado al punto en que el mal es insuperable, cualquier elemento bueno, por pequeño que sea, adquiere un desproporcionado valor, termina por hacerse decisivo y nos aferramos a él como nos agarraríamos desesperadamente de cualquier hierba ante el peligro de rodar en un abismo.

Ilitía

Era la diosa que presidía los alumbramientos. Hija de Zeus y de Hera, hermana de Hebe (esposa de Heracles), Ares y Hefesto. Fiel criada de su madre era también la servidora de sus odios. Así trató de impedir el parto de Leto, para evitar el nacimiento de Apolo y Ártemis, o el de Alcmena, otro de los amores de Zeus y madre de Hércules.

Las Horas

Divinidades que custodiaban las puertas del cielo, hijas de Zeus y de Temis. Simbolizaban los hermosos días de primavera, en los que se despierta la vida de la naturaleza, y los del otoño, con abundancia de frutos. En primavera, las Horas juegan, cantan y danzan con las Musas, las Cárites y con Afrodita, de quien son esclavas. Su poder se fue extendiendo poco a poco de la naturaleza a la vida humana: las Horas que hacen florecer a las plantas llevan también a buen fin las obras de los mortales.

También eran consideradas nodrizas de la juventud vigorosa. Habían sido según el mito, nodrizas y gobernantes de Hermes y Dionisio; se imaginó también, que Hera durante su juventud había estado confiada a sus cuidados.

Las Horas eran tres, al igual que las Cárites y las Moiras, lo cual se corresponde con el número de las estaciones del año tal como se contaban en Grecia: primavera, final de verano u otoño e invierno. Sólo más tarde, cuando el año se dividió en cuatro estaciones, las Horas se transformaron en cuatro. Sus nombres son: Eumonía, que significa “los buenos usos”, es decir la legalidad; Dique, “la justicia”; e Irene, “la paz”.

Las Horas no aparecen en la mitología romana; sólo Irene, con el nombre de Pax, obtiene veneración en Roma; Augusto le erigió en el campo Marcio un gran altar, el Ara Pacis Augustae. Los centros griegos del culto de las Horas fueron Atenas, Corinto, Argos y Olimpia.

El arte las representó como jovencitas encantadoras, con flores y frutas, y muchas veces acompañadas de animales. Posteriormente se les representó con los signos característicos de las diferentes estaciones.

Hipnos/Somnus

Era el dios del sueño, hijo de Nix y hermano de Tanáto, dios de la muerte. Hipnos vivía en un palacio construido dentro de una gran cueva del lejano oeste donde el sol no llegaba jamás, como tampoco lo hacían el gallo, que despertaba al resto del mundo, los gansos o los perros.

Por un extremo de este lugar pasaba Lete, el río del olvido, y, a sus orillas crecían amapolas y otras plantas narcóticas que ayudaban en la tarea de atrapar el sueño. En medio del palacio se encontraba un hermoso lecho de ébano rodeado de cortinas negras en el que reposaba Hipnos, sobre blandas plumas con un sueño apacible plagado de historias. Su hijo Morfeo cuidaba de que nadie lo despertara.

Hipnos también tuvo otros dos hijos llamados Iquelo y Fantasao. Hipnos podía dominar tanto a dioses como mortales. Hipnos era el dios del sueño, actividad de dormir, pero no del ensueño; las historias que pasan por nuestra mente al dormir están gobernadas por Morfeo.

Cita

 La frase «todo tiempo pasado fue mejor» no indica que antes sucedieran menos cosas malas, sino que —felizmente— la gente las echa en el olvido. Desde luego, semejante frase no tiene validez universal; yo, por ejemplo, me caracterizo por recordar preferentemente los hechos malos y, así, casi podría decir que «todo tiempo pasado fue peor», si no fuera porque el presente me parece tan horrible como el pasado; recuerdo tantas calamidades, tantos rostros cínicos y crueles, tantas malas acciones, que la memoria es para mí como la temerosa luz que alumbra un sórdido museo de la vergüenza.